viernes, 15 de agosto de 2014

EL PÁBILO

Las entradas del Pábilo  ya no  serán diarias.

No resulta fácil describir etapas  que se hacen duras.

Un pastorcico solo está penado,
ajeno de placer y de contento,
y en su pastora puesto el pensamiento,
y el pecho del amor muy lastimado.

2. No llora por haberle amor llagado,
que no le pena verse así afligido,
aunque en el corazón está herido;
mas llora por pensar que está olvidado.

3. Que sólo de pensar que está olvidado
de su bella pastora, con gran pena
se deja maltratar en tierra ajena,
el pecho del amor muy lastimado.

4. Y dice el pastorcito: ¡Ay, desdichado
de aquel que de mi amor ha hecho ausencia
y no quiere gozar la mi presencia,
y el pecho por su amor muy lastimado!

5. Y a cabo de un gran rato se ha encumbrado
sobre un árbol, do abrió sus brazos bellos,
y muerto se ha quedado asido dellos,
el pecho del amor muy lastimado. 


Fiesta de la Virgen, de la que espero todo.

Hoy amaneció  así.





jueves, 14 de agosto de 2014

TU NOMBRE.

Manuela se pasa  muchas horas  del día  postrada  y recogida sobre sí misma.

No está bien.

Me gustaría saber qué pasa por esa cabecica. Aunque lo  supiera no creo pudiera hacer nada: ¡es tan personal el dolor!

Romano Guardini en su libro "El fin de la modernidad" recurre a una escena de Kim, de Ruyard Kipling, en la que «Kim se sienta junto a una pared y se dice a sí mismo: " Yo, Kim; yo, Kim ". Se da cuenta de que cada vez llega más hondo y quiere arribar en ese punto donde nombre y ser se identifican. Sin embargo, inmediatamente lo deja; y lo deja tantas veces cuantas lo intenta. Pero un viejo brahmán está junto a él y asiente con tristeza: " Lo sé; sé que no se logra" . El verdadero nombre es una meta que nunca se logrará».

Manu, quizás, y de modo inconsciente, está en esa fase.

No sé en qué isla de Oceanía sólo se nombra a una persona cuando se muere. Cuando nace le llaman, provisionalmente con nombres genéricos...sólo al morir sabremos cuál ha sido nuestra condición moral en esta vida. Hay que esperar al desarrollo de nuestra vida para que puedan identificarnos.

Esto choca con nuestra mentalidad consumista , de búsqueda del placer y el bienestar inmediato: sólo existen momentos placenteros sin antes ni después. De esa forma  la vida es una suma de trocitos, imposible realizarla de modo perfecto y completo.

¿Cómo me nombrarán al final de mis días?

De Manu sé ya su nombre.

Un proverbio griego afirma "a nadie hay que alabar como feliz antes de su muerte".

Hoy amaneció  gris acerado, de aire enloquecido, con un mar picado, y un viento purificador.


miércoles, 13 de agosto de 2014

SE APAGA.

Estos meses encontré  gente  que  piensas  que son de  otra  pasta porque les acompaña una marca de prestigio.

Son sacerdotes, monjas, frailes, personas que un día entregaron su vida a Dios. Hoy viven  una entrega con horarios.

En su mayoría , esa entrega  ha  quedado en una especie de SEUR profesional y aburguesado. ¡Cómo viven los tíos!

Podría contar  con los dedos de una oreja  los que  conservan el fuego de su primer amor.

No  quieren líos, aunque  sus líos  personales son provocados por necesidades  tremendamente anónimas.

Es  todo un mundo que se derrumba, y ellos lo saben.

Son  personas que a uno le da miedo:  desprecian la vida cuando ve gente buena, personas ejemplares, vidas limpias...y no porque no se lo crea, sino porque se lo cree y le fastidia su contemplación. Está harto del bien, de la belleza, de la entrega de otras personas a los demás. No está cansado del mal, está cansado del bien.

Probablemente alguna vez en su vida hicieron ese bien  y creyeron en esos ideales que ahora miran con cinismo y distancia.

Es, quizás, la peor desesperación. No es una desesperación que nace del cansancio del sufrimiento, sino del cansancio de la alegría. Y eso es muy peligroso. Es gente envenenada y que envenena.

Nosotros envejecemos con nuestros pecados, algunos pecados nos arrugan siendo jóvenes hasta más allá del siglo. Y el alma se marchita con nosotros. Se va muriendo el chaval que había en nosotros, su inocencia, su alegría, su generosidad...hasta caer en un escepticismo caduco, deteriorado y triste.

A mi es lo que más miedo me da.

Sólo Dios, que es un Niño Grandón que crea las cosas con la Alegría de los niños, puede hacernos volver a ése otro que fuimos.O un amor que nos haga otros.

Ese amor que ahora bocanea sin oxígeno, que me dio luz, que me hizo cambiar, y hoy tengo que juntar las manos, protegerlo de un soplo que lo apague.


martes, 12 de agosto de 2014

SIN FUERZAS.

Ayer, regresando de la Batería de Cenizas,  Cuartel inaugurado en 1927, hoy abandonado, que tiene una panorámica sobre el mar sobrecogedora, con acantilados de trescientos metros...ayer, digo, encontré al regresar en el Cabo de Palos, un velerín que las estaba pasando regulín para salir del puerto por la cantidad de aire que hacía. Le costaba al tío poner la vela en vereda.

Cuando el viento sopla a tu favor es fácil llevar la barca de tu vida. Lo difícil es cuando sopla en contra: el viento viene hacia mi, y yo quiero ir, precisamente, hacia donde me viene el viento. Antiguamente cuando eso sucedía plegaban las velas y a remar. Aún hoy hay quien hace eso. Por ejemplo, los que en el barco de su vida no saben de vientos. No les queda más remedio que ir dale que te pego a remo y a güevo. Pero eso es agotador.

Los voluntariosos actúan así. Pero el que sabe algo, conoce que si pone la vela en unos 45 grados con respecto al viento, el propio viento le impulsará hacia adelante y un poco a la derecha. Así que sólo hemos de corregir la trayectoria un poco con el timón, y estaremos aprovechando el viento contrario para ir allí donde queremos ir, y sin esfuerzo.

A eso se le llama flexibilidad. El que rema contracorriente no es flexible, y se agota. El que usa el timón, es flexible y utiliza las circunstancias a su favor. Das más vueltas, quizás, pero terminas llegando. Y cuando llegas no estás agotado, te da tiempo a tomarte unas cervecitas.

El mar calmado no hace buenos marineros.

Escribo de oídas, claro, porque  en  ocasiones como  las  que estamos  pasando  el mar  parece  un sidral de  una densidad que hace imposible  cualquier  avance.

Todo  es  de  una  quietud desesperante. Se  vive  inmóvil, agazapado  sobre  uno mismo. Sin  fuerzas.

lunes, 11 de agosto de 2014

PASARLO PUTAS.

Ayer ,  en el Barullo, en la entrada "En eso  estoy", alguien  comentó  lo siguiente...

No tengo ni idea de lo que te pasa, y tampoco importa mucho que lo sepa. Pero suena regular. Cuando te das cuenta que álguien no disfruta del presente es que lo estás pasando putas. 
Analizar a los demás cuando la vida te golpea donde más duele es lo primero que te viene a la cabeza, pero es injusto, muy injusto, fijarse en los otros en esos momentos es mentira, no te puedes comparar. Es más, te haces daño a ti mismo. 
Realmente lo que pasa es que ya no eres uno más. 
Bendita normalidad, esa es la frase. 
Ya no estás en su juego, y es tontería que intentes entrar, ni los entiendes, ni te entenderán. 
Cuando te canses de llorar, cuando los días dejen de ser grises, te encontrarás. Verás las cosas desde otra perspectiva, desde otro ángulo, desde otro lugar. Y eso amigo ni es bueno, ni es malo,,, es la vida que te ha tocado vivir,,
Abrazo.



Se puede interpretar de muchas  maneras  el  comentario.

Yo  creo que  sí  tienes  idea  de lo que  me pasa.

Parece que , en espejo, quisieras que  lo esté  pasando putas,como dices.

Pero no.

Una pena, lo sé...pero no es "putas"  como lo estamos pasando. 

Esta  madrugada   la luna bailó con  el sol.

  

domingo, 10 de agosto de 2014

MADRUGADA.



Paseo de madrugada entre restos de un botellón cerca de casa.

La novida es espectacular.

Nadie parece atender a nadiie.

Se quejan unos descamisados de una noche en blanco...no han tocado teta, dicen.

Ellos  son muy de abdominales, y así  se muestran.. Se dan un aire clonado bastantes de ellos.

Ellas van de fiesta, muy cortas. No hay que hacer ningún esfuerzo para verles el triangulillo.

Todas se retiran, son las nueve de la mañana, en parejas de amigas.

Veo estos tortolillos. Son una excepción. Con Manuela también tuvimos noches así. Muchas noches.

Eran maravillosas.


sábado, 9 de agosto de 2014

IMPOSTACIÓN.

Hay gente que se ve en la obligación de vivir en la “alegría”. Tienen la obligación de ser alegres, tanto, que en algunos lugares es una norma de siempre. Eso les obliga a andar de una manera un tanto impostada, forzada , impuesta y encorsetada.

Pero así no hay manera, y ese maquillaje, cuando llega la noche y los ojos se limpian con una loción removedora , y se usa un tonificante facial , y se termina con una pasadita de desmaquillador, se descubre a un gruñón, o a un triste, o a un profesional de la mueca dibujada en forma de estiramiento facial.

La alegría , o es natural, o no lo es. Hay quien exagera su alegría, pero es ficción porque, coño, tampoco es para tanto. Lo mismo que hay quien agranda sus tristezas, y gusta de un cierto exhibicionismo llorando en público lágrimas democráticas que, en fin, suenan a ficción. Parecen Nerón llorando en el vaso lacrimal por su amigo Petronio. Y más si las cámaras, siempre atentas a un primer plano que sabe que va a suceder, recogen ese momento “espontáneo”.

No olvidemos que las productoras que graban esas imágenes, y de esa manera, son propiedad del partido o de la institución de turno. Nada es casual en las imágenes de los telediarios, ni en ciertas tertulias, ni en informes semanales, nada es espontáneo. Todos se saben observados por un cámara amigo, con un guión previsto, y unos gestos ensayados.

La alegría , y la tristeza, es otra cosa.