Esta canción habla de alguien que vio el nombre de una chica en una cabina telefónica. Ese nombre decía todo sobre ella.
Esperaba , el tío, que todo fuera verdad.
Se apuntó el número, buscó su dirección...y esperó que quizás ella pudiera amarle.
El tipo aguardó entre las sombras esperando que Suzanne, que así se llamaba la chica, pasase por allí.
Entonces, salió de las sombras e intentó que ella se fijase en él.
Pasa sus dedos por el pelo de Suzanne, y le dice que la amará donde quiera.
El tipo no quiere ponerse muy romántico, no es su estilo, pero sabe que cuando le tome en sus brazos la mecerá toda la noche, la mecerá todo el día.
“Suzanne, tú no lo sabes , pero estaré siempre detrás de ti. No intentes escapar porque te encontraré donde quiera que vayas”.
Escucho esta canción y recuerdo esa primera vez que te vi en el Otelo, mientras yo llamaba por teléfono a una amante despechada de Tarragona para decirle mentiras sobre el amor. Entraste en el bar y desde el fondo nos miramos. ¡Dios!, ¡ esos ojos decían todo de ti!.
Yo estaba muy solo aquel viernes. Vivía en el desvarío y en la tristeza de una vida que no iba bien.
Volví al viernes siguiente, y al otro, y al otro...y un día dejé de llamar a Tarragona porque al abandonar el Otelo me dijiste “¡hola!”. Esas cuatro letras me amarraron para siempre a ti.
Así comenzó nuestra historia.
Tú no eras Suzanne, y en esa cabina no estaba tu número de teléfono. Pero esta canción, no sé por qué, me habla
de los dos. Yo también te amaré donde quiera.
de los dos. Yo también te amaré donde quiera.