La ELA ha puesto en cuarentena los pocos principios que tenía.
Hasta hoy intentaba cumplir mis deberes de acuerdo con esos principios, pero en un contexto que se adecuaba con mis creencias, con mis valores,
mis tradiciones,mis esperanzas.
Un tema constante en la literatura, en el cine, en muchísimos
autores, es el tema de la mala conciencia. Mala conciencia no es lo
mismo que culpa, pero hubo éticas que consiguieron que fueran lo
mismo. Yo he sido educado en esa ética. Demoledora, por cierto. La
mala conciencia es cuando uno cree que lo que hace no es lo que
debería de hacer. Es inevitable. La vida es así. Pero de allí no
se sigue la culpa. No siempre.
La buena conciencia la tiene el loco o el necio. El debería y el
debe no siempre coincide: es el drama de la mala conciencia. Uno,
cuando reza,ya no pide nada, sólo dice “¡joder,qué lejos
estoy!,¡hace mucho que no hablamos!”, y poco más.
En eso estoy ahora.
El fallo estaba en que antes la responsabilidad era la
consecuencia de no haber cumplido una norma. Era algo posterior al acto.
Allí está la trampa que tantos hemos caído.
Porque la
responsabilidad es antecedente: la responsabilidad está en mi decisión,
no en las consecuencias.




.jpg)


.jpg)