lunes, 14 de abril de 2014

UNA MAÑANA DE DOMINGO.


Ayer fui a andar tempranero y solitario. ¡Que delicia de domingo primaveral!





La luz, difusa y vaga por la calima en el horizonte, estallaba en las pocas y sencillas flores que los arbustos se adornan, ¡qué belleza! ...me acordé de la frase “¡ni Salomón en toda su magnificencia se vistió como una de esta pequeñas.




Un vaho azulado cubría el cielo . Ha sido una mañana fina, de jugos de azul nuboso, cerúleo. ¡Qué luz,Dios mío!

Es de los colores que más gusta a Manuela, el turquesa.

Me acordé de ella, pensé en ella, recé por ella, y por mi.

No pedí nada, orar es dejarse querer: Él ya sabe.

Y el verde. Estamos en la fiesta del verde- un milagro del buen gusto, la verdad. Un verde de una densidad profunda , que llega a los ojos y deja una ternura líquida en su contemplación. Un verde de una suavidad infantil. 



¡Dios!, ¿por qué no podría ser siempre así la vida?.


domingo, 13 de abril de 2014

CRUCE DE CAMINOS.


Acompañar a Manuela me está espabilando. Mucho.

No conoces una persona, por mucho que la quieras, hasta que no llegas a ese punto, justo antes del cruce de caminos, en que , si no media milagro, la senda se bifurca.

Es una ventaja vivir una enfermedad así, que tiene un recorrido para hablar, pensar, rezar , o meditar.

Estos días de semana santa mucha gente fallecerá en accidentes de tráfico sin tiempo a pensar en nada. Las maletas no estarán hechas, muchas cosas quedarán sin hacer, o mal ordenadas...habrá cuentas pendientes y asuntos de los que mejor no hablar.

Nos han invitado a vivir en este planeta, y en este cuerpo, pero somos más que células, nervios, cosas.

La enfermedad no es sólo la de los cuerpos. No es sólo el cáncer, o la ELA. No experimentar tu auténtica grandeza es peor enfermedad. Eso es lo que estoy aprendiendo.

¿Y qué enfermedad es esa?: las ataduras. Vivimos atados a muchísimas cosas. Puedes ser un gigante, y lo eres, pero si estás atado, aherrojado, trenzado por nudos dificilísimos de deshacer, ¿de qué te sirve tu musculatura, tu agilidad, y tu talento.

Estamos tan autolimitados por esta mierda de sociedad que, o entendemos la vida de otra manera, o seguiremos dándole zapatilla al vehículo del cuerpo hasta que un día cualquiera pase a fundido en negro.

Sin darnos cuenta.

Esa es una de las lecciones que gracias a esta enfermedad estamos descubriendo. Los dos vamos a salir muy cambiados.

sábado, 12 de abril de 2014

UNA VIDA MARAVILLOSA.


Con alguna personas me sucede como con algunos libros.

Hay una literatura sobrecargada, suntuosa, artificial. Parece que no se busca más que el lucimiento personal. Es una vanidad reflejada en espejo del mismo autor. Algo así como una mujer probándose un vestido, y otro, y otro. En realidad, no busca nada. Sólo quiere gustarse a sí misma.

Esa belleza no me impresiona.

Sin embargo hay obras que me admiran por el amor y la sencillez que hay en ellas.

No me entendáis mal. Este amor del que hablo no es algo ñoño, sentimental. Es de una dureza increíble. Alguien escribió que nunca se debería escribir una sola frase que no se pudiera susurrar al oído de una persona agonizante. ¡A eso me refiero!

Hay literatura para paladares de gourmets exigentes. En fin, que la digiera quien pueda pagársela.

Yo soy lector mendigo, necesito bien poco para disfrutar de platos muy sencillos. Es lo que tiene el hambre.

Vistas así las cosas, Manu es un pequeño cuento que lees una y otra vez sin agotar su sentido.

O una canción que no te cansas de tararear. No necesita ser acompañada más que de una guitarra.

La filarmónica se la dejamos a otros.

viernes, 11 de abril de 2014

ESTAR.


Poco a poco, lentamente, E.L.A. avanza. 

Sólo te das cuenta cuando rebobinas y regresas al 1 de agosto. Entonces te das cuenta. Y eso duele.

Este tipo de enfermedades hay que vivirlas al día por parte del enfermo, sin dejar ni un segundo a cualquier imaginación sobre el futuro. Aunque el futuro se refiera a mañana. Sólo el ahora. Lo demás es frustrante.

Es normal (¡que estupida es la palabra “normal”) que llegue ese momento en que ves que cuesta que te entiendan, que comes muy lentamente , muy poco, que salivas mucho...estás sola en casa, y se te cae el mundo encima.

A veces pasa, y para eso estamos , para estar allí.

Los que acompañamos , sin embargo, tenemos que ir un paso por detrás. Ni a su lado, ni por delante. Para todos debería ser así: quizá lo más importante de todo para la supervivencia del amor es que no le exijamos cargar, por sí solo, con todo el peso del significado de nuestra existencia.

Ni enfermos, ni sanos.

miércoles, 9 de abril de 2014

ES LA GUARNICIÓN.


Después de años de convivencia en eso del amor, uno se da cuenta que la otra parte le ha hecho cosas que realmente no se hacen a una persona que se le quiere.

Y que uno ha hecho cosas que tampoco se le hacen a una persona que quieres. Son cientos de pequeñas torturas, de reproches y de manías que se infringen desde que sale el sol hasta el ocaso.

- Cari, ¿me traes un vaso de agua?- le susurra ella mientras duermen.

- Toma- y uno echa mano de la botella de Lanjarón que tiene en su lado, en la mesilla.

- ¡Ay, no, esa no!, ¡traémela de la nevera!

- ¡Son las cinco de la madrugada , ¿por qué no amorras del Lanjarón?

- Venga, porfi...

Y uno se levanta y va a la nevera.

Uno está educado en pensar, de un modo incorregible, que algo es real y verdadero si concuerda con lo que debe de ser. A juzgar lo visible por lo invisible: piensa que algo existe si los hechos que veo se ajustan a lo que se había dicho y supuesto antes.

Así, una mujer no es “verdaderamente” una madre, y no es realmente una esposa, si no se comporta como una madre y una esposa deben comportarse, que es como todo el mundo espera que lo haga. Y una esposa que te pide agua a las cinco de la madrugada, y encima de la nevera, no se ajusta a lo que uno piensa que debe de ser una esposa.

Ella tampoco cree que sea muy normal que su hombre, después de un largo viaje de tres días, se tome antes de llegar a casa un Jackcs Daniels en el bareto de abajo. ¡Vamos hombre, eso no es ni medio normal!: lo normal es que llegue primero a casa, que es donde se le espera, y donde se le quiere.

Y cada uno piensa del otro, que eso no se le hace a alguien que le quieres y amas con amod vedadedo.

Esto de la convivencia y del amor es algo muy complejo.

Es como la comida, que todos sabemos qué es la sustancia- el chuletón, por ejemplo-, y qué es la guarnición – las salsa roquefort, a la pimienta, las patatas fritas.... Pero todos sabemos que la guarnición se puede cargar la sustancia. Y en el amor y la convivencia hay mucha guarnición, y poca sustancia.

La cuestión es dónde empieza y termina la sustancia, y donde empieza y termina la guarnición. Comúnmente se supone que los perfumes, la lencería, la sombra de ojos y el camisón, por ejemplo, pertenecen de suyo a la categoría de guarnición, pedir agua fresca a las cinco de la mañana,no está tan claro… y todos esos papeles que tiene encima de la mesa, el Jacks Daniels que se toma antes de llegar a casa, su modo de tomar la ensalada, masticando como si fuera un chiclé, o el cenicero repleto de colillas,etc, no tienen, en principio, nada que ver ni con lo sustancial ni con lo accidental, y que más bien es que el tío es un Adán, un dejado y un baldrás. O, a lo mejor, es guarnición

No lo dudéis : es  la guanición.



martes, 8 de abril de 2014

PLANTILLAS.


Lo dejó escrito como las características para conocer la idoneidad de una vocación. El candidato debía tener “virtud, carácter, talento, y posición”.

¡Cuántas gilipolleces se han escrito en Tu nombre!

¿Y el amor?, ¿ dónde está el amor?. Para mi vocación es amor. ¿De qué cojones sirve la virtud, el carácter, el talento , y la posición, sin amor?.

¿Pero no ves lo engañado que estás?

Si hay táctica no hay amor.

La entrada está en el Pábilo por esa razón: es un amor sin plantillas.

CARTAS DE AMOR.


Hoy leí una carta de amor...¡mía!

"Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.

También escribí en mi tiempo cartas de amor,
como las demás,
ridículas.

Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.

Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.

Quién me diera el tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.

La verdad es que hoy mis recuerdos
de esas cartas de amor
sí que son
ridículos.

(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas).

**Heterónimo A. Campos (F. Pessoa)Versión de Miguel Ángel Flores