lunes, 30 de septiembre de 2013

LAS VERDES PRADERAS.


Lo tengo claro: el principio de que la felicidad depende de nosotros. Será más o menos fácil lograrlo, pero no olvidemos, está en nuestras manos. ¿La felicidad se compra? Si así fuera, los «ricos» serían dichosísimos y, la verdad, sólo hay que mirar alrededor nuestro para ver que la felicidad, como la juventud, los años, la inteligencia emocional, la alegría auténtica, la vida… no se compra.

La felicidad de Manu y la mía está a nuestro alcance, aunque a veces parezca que nos encontramos en una larga fase de entrenamiento y superación de dificultades. No sabemos en qué terminará esto, pero sí que si persistimos y confiamos, podemos sentirla. Su risa, la sonrisa de esa enferma que lucha de un modo maravilloso el día a día, sabe a cielo. Es el amor.

Porque está claro que no hay dos felicidades iguales, al igual que no hay dos personas idénticas. Estos hechos explican claramente cómo encontramos personas felices, inmensamente plenas, a pesar de vivir en circunstancias adversas o pasar por momentos complicados.

¡Fuera teorías simples y cursis!.

Es la hora de coger los rifles y andar disparando a los pieles rojas que con sus alaridos intentan acojonarnos para que nuestra caravana no alcance las verdes praderas.

domingo, 29 de septiembre de 2013

VIDA.

Me han dado ese cuerpo. Y a ti otro. Puede ser que te guste o que lo odies, pero será tuyo durante todo el tiempo que pases aquí.  

Estás anotado a tiempo completo en una escuela informal que se llama vida. Cada día que pases en ella tendrás oportunidad de aprender lecciones. Puede ser que el  profesor te guste, que las lecciones te molen,  como que te parezca que son un coñazo, o que son estúpidas. 

No hay errores, sólo lecciones. Nadie te examina de nada hasta el último día. Ese día te pondrán tu verdadero nombre, el que te define después de tus años aquí. Te juzgarán por el amor que hayas puesto. O no...dirán "era un egoísta", o " fue  mala gente", o "¡qué bien se estaba con élla!"  

Normalmente, una lección se repite hasta que está aprendida.

¡Tienes que ser muy burro para suspender y quedarte colgado en el mismo curso toda una vida!. Cada lección se te presentará en diversas formas hasta que la hayas aprendido. Cuando eso suceda podrás pasar a la lección siguiente. 

«Allí» no es mejor que «aquí». 

Los demás no son más que espejos que te reflejan. No puedes amar ni odiar nada de otra persona a menos que refleje algo que tú amas u odias en ti mismo. Te definen tus afectos.

Lo que hagas de tu vida es cosa tuya. Tienes todas las herramientas y recursos que necesitas, lo que hagas con ellos es cosa tuya. La elección es tuya. No quieres echar la culpa a nadie, porque no es verdad. 

Te olvidarás de esta entrada. Pero puedes recordarla  siempre que quieras

sábado, 28 de septiembre de 2013

ME FÍO.


“Un cristiano restauracionista, legalista, que lo quiere todo claro y seguro, no va a encontrar nada. La tradición y la memoria del pasado tienen que ayudarnos a reunir el valor necesario para abrir espacios nuevos a Dios. Aquel que hoy buscase siempre soluciones disciplinares, el que tienda a la ‘seguridad’ doctrinal de modo exagerado, el que busca obstinadamente recuperar el pasado perdido, posee una visión estática e involutiva. Y así la fe se convierte en una ideología entre tantas otras.

Por mi parte, tengo una certeza dogmática: Dios está en la vida de toda persona. Dios está en la vida de cada uno. Y aun cuando la vida de una persona haya sido un desastre, aunque los vicios, la droga o cualquier otra cosa la tengan destruida, Dios está en su vida. Se puede y se debe buscar a Dios en toda vida humana. Aunque la vida de una persona sea terreno lleno de espinas y hierbajos, alberga siempre un espacio en que puede crecer la buena semilla. Es necesario fiarse de Dios”. (Papa Francisco)

Me fío, aunque no veo nada. Hoy, nada.

viernes, 27 de septiembre de 2013

ACEPTAR LO INEVITABLE.


A uno le han echado de dos colegios, ha tenido que sincerarse unas cuantas veces sabiendo que al hacerlo las consecuencias de ello iban a cambiar las circunstancias de mi vida. Por ejemplo, nuevos destinos. Se ha metido en líos muy gordos que han derivado en cruces de caminos donde había que dar la cara, si querías actuar con nobleza.

Todas estas historias han creado una segunda naturaleza en mi: aceptar lo inevitable.

Estoy preparado para eso. Es más, hay varias situaciones de futuro que ya las tengo interiorizadas por si acaso. Curiosamente ninguna es buena. Podrán diagnosticarme una enfermedad fatal, despedirme del trabajo, arruinarme, tener un ictus, un divorcio , un accidente en carretera por mi mala cabeza, o que Tomás López me convenza para que pite y, viudo, me case con su hija....

Para mi, sí. Pero no estaba preparado para aceptar lo inevitable en la gente que quiero. Eso es otra cosa.

He conocido personas que han tenido el impacto de tener un hijo con parálisis cerebral o con cualquier enfermedad degenerativa, incapacitante o minusvalía, que no han sabido aceptar esa situación. Y he conocido quien sí. Y, la verdad, poco nos ayudaremos a nosotros, y menos aún a nuestro hijo, si nos pasamos la vida sin aceptar este hecho.

Es asunto de dos esto de aceptar lo inevitable. En eso estamos.


jueves, 26 de septiembre de 2013

CURAR HERIDAS.

¡Vaya entevista con el Papa Francisco!.

Cala dentro este hombre. Hay párrafos que quisiera fueran verdad.¡Qué gusto leer eso!

“Veo con claridad –prosigue– que lo que la Iglesia necesita con mayor urgencia hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía, proximidad. Veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla. ¡Qué inútil es preguntarle a un herido si tiene altos el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto. Curar heridas, curar heridas... Y hay que comenzar por lo más elemental”.

¡Dios!...¡curar heridas!...

miércoles, 25 de septiembre de 2013

EN ALGUNA PARTE...



En la novela Tiempos difíciles de Dickens se narra el episodio del sufrimiento de la Sra. Gradgrind. Hay un episodio donde el autor escribe con enorme sensibilidad el pasaje donde la Sra. Gradgrind se defiende del dolor que la acecha y habla con su hija. Dice Dickens:

“...en aquel momento la Sra. Gradgrind estaba tan cerca de la muerte, que quería estar más cerca de algo que pudiese distraerla... se había resistido resueltamente a meterse en el lecho, temiendo, según decía, no volver a salir de él... “

-¿Sufres mucho querida mamá?

La madre respondió:

-Creo que existe un dolor en alguna parte de la alcoba, pero no estoy cierta de que lo tengo. 

Dejo de leer algunos libros, de ver algunas películas,  porque todo me habla de Manuela.

martes, 24 de septiembre de 2013

SI ELLOS LO HICIERON.


Teníamos nuestros planes y, de pronto, todo se fue al carajo.

Parece que nos hemos quedado prisioneros de una situación que nos ha hipotecado el presente para mucho tiempo.

A nosotros nos tocó la E.L.A.

Otros han «hipotecado» gran parte de su presente y futuro cuando acabas de firmar unas letras altísimas, a las que tendrás que hacer frente durante los siguientes veinte años de tu vida. Asimismo, la pareja o la mujer que descubre que, contra su voluntad, viene un bebé de camino, inesperado e inoportuno, puede pensar y sentir: «¡ Qué mala suerte!», porque ha hipotecado gran parte de sus proyectos, porque irremediablemente su presente o futuro inmediato ya no le/les pertenece.

Hoy habrá nacido un Down, o un bebé con enfermedades que atarán a sus padres de por vida a él.
Los ejemplos podrían multiplicarse casi de forma indefinida, ¿quién no ha sentido o siente que su presente no le pertenece?

¿Qué hace esa gente?. Puedes hacer dos cosas, o tiras palante con libertad, o al pozo, a hundirte en tu mierda de hipoteca vital.

Aunque en los próximos años tengamos que madrugar y trasnochar todos los días que nos quedan de vida y luchar contra esa enfermedad, aunque tengamos que trabajar por un sueldo que siempre se nos antoja injusto para sacar adelante a esa criatura, o quemar las energías en intentar sacar adelante a unos chicos que más bien parecen nuestros enemigos… a pesar de todo, siempre podemos conservar un principio de libertad. 

Quizá tengamos que pasarnos las siguientes ocho horas fregando sin parar, o trabajando en una fábrica, en una cadena de montaje, que te impide descuidarte lo más mínimo; o entrando a las ocho de la mañana y terminando a las diez de la noche. O multiplicarnos por tres para atender eso o aquello....aprender a limpiar,a llevar una silla de ruedas...

A pesar de todo, tenemos la libertad de nuestros pensamientos; podemos hacer nuestro trabajo canturreando por dentro o machacándonos sin piedad; podemos amar o desechar, querer o aborrecer, sonreír o llorar, gritar o conversar…

Si ellos lo hicieron, yo, ¿por qué no?