viernes, 11 de abril de 2014

ESTAR.


Poco a poco, lentamente, E.L.A. avanza. 

Sólo te das cuenta cuando rebobinas y regresas al 1 de agosto. Entonces te das cuenta. Y eso duele.

Este tipo de enfermedades hay que vivirlas al día por parte del enfermo, sin dejar ni un segundo a cualquier imaginación sobre el futuro. Aunque el futuro se refiera a mañana. Sólo el ahora. Lo demás es frustrante.

Es normal (¡que estupida es la palabra “normal”) que llegue ese momento en que ves que cuesta que te entiendan, que comes muy lentamente , muy poco, que salivas mucho...estás sola en casa, y se te cae el mundo encima.

A veces pasa, y para eso estamos , para estar allí.

Los que acompañamos , sin embargo, tenemos que ir un paso por detrás. Ni a su lado, ni por delante. Para todos debería ser así: quizá lo más importante de todo para la supervivencia del amor es que no le exijamos cargar, por sí solo, con todo el peso del significado de nuestra existencia.

Ni enfermos, ni sanos.

6 comentarios:

  1. Tienes razon, con las enfermedades hay que guardar una prudente distancia.
    Ando de pelea con la anorexia, y uno que es de natural temerario, se ha metido en charcos, pozas y lodazales varios.
    Mi propia hija, en el hospital y ante el equipo clinico, me lo dice y me lo repite.
    Papa, deja de hacer el gamba.
    ...
    Lo intento, pero no lo consigo.
    Se me ha metido en la cocorota que la risa ayuda a vencer la dificultades.
    ...
    Y claro, me llaman la atencion cada viernes.

    Pero las niñas rien.
    Y todo lo demas, me esta empezando a tocar los cojones.

    Solo pienso en las risas de cada viernes.
    Solo en hacerlas reir.

    Debo de ser idiota.

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    1. bendita idiotez, por favor no abandones, sigue

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  2. Mi abuelo está acabando sus días. Sufrió un ictus hace cinco años. El año pasado su "ella" se acostó una noche en la camita de al lado y no despertó, sorprendiéndonos a todos, porque no estaba enferma. Mis hijos han aprendido con amor a convivir con los pasitos atrás de su bisabuelo. Ellos me ven acariciar sus huesos rígidos, me ayudan a manejar la silla y si toca, le limpian la baba que se le cae. Eso en mi casa, es normal, y a los del mundo irreal, que les den morcillas. Porque, Suso, lo de Manu es una putada, con todas las letras, y en varios idiomas. Pero ahora es vuestro normal, tendréis que aprender a amaros así. Ella a su cuerpo; te cuento algo. Cuando mi compañera supo que tenía cáncer de colon, pensó que se moría. Cuando al cabo de poco a un conocido le dio un infarto y murió, se dio cuenta que TODOS estamos en el camino de lo mismo. No sólo no se murió sino que se curó. Pero esa es otra historia. Te decía, que ella tendrá que amar a su cuerpo, y tú, a tu debilidad, porque tendrás que perdonarte cuando te canses, cuando flojees, y volver enseguida a tomar la mano de su regazo.
    Qué retahíla, parezco Driver :-) un abrazo a los dos, y uno a Manu bien apretaíto

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  3. Cada dia aprendo algo de las mujeres.
    Gracias Ana.
    Me voy al hospital.
    Me esperan mis chicas.
    Seguro que hoy tambien me enseñan algo.
    Igual hasta consiguen que este calladito.

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  4. Ha una enorme carencia en esta sociedad que no convive con la enfermedad y la muerte. Antes todo era más natural. Gracias a todos.

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